
De lejos, dejaba escapar de su boca hermosos globos de colores, al acercarme para observarlo con detenimiento, descubrí la inconsistencia de una figura de cartón piedra.
En los carteles se anunciaba como el gran demostrador del movimiento.
Ese espectáculo colorido tenía la finalidad de embaucar al espectador porque todo tenía trampa y cartón, ¿qué se podía esperar de un payaso de circo?Lo peor es que no era ni siquiera una persona.

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